viernes, 5 de noviembre de 2010

Fría, cálida noche de mazo


Cuando la oscuridad de la noche invade mi mente
viejos recuerdos se derraman por mis ojos;
cada lagrima refleja las cosas que añoro
Buscando respuestas en otros ojos.
Veo reflejos de luz en una mirada penetrante
y un suspiro largo y extenso me dicta
lo que en verdad imagino.
Pero cada vez el viento y el fuego se llevan los suspiros
de un medigo oscuro con brillo en los ojos.
Así y a menudo la brisa seca las lagrimas que humedecen
mi rostro dejando la huella de aquellos recuerdos dolorosos,
y solo pensando que algún día llegará el pensamiento deseado
por la soledad, que busca agua exquisita que pueda regar
la flor marchita por la humanidad.

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