Vez pasar las horas como en un reloj de arena, o sencillamente en la colilla de tu cigarro que no para de consumirse, se vuelve pesado el tiempo, aunque sabemos que es intangible e imposible de detener. Los minutos se vuelven horas mientras escuchas en tu reproductor una balada que altera tus sentidos, a tu lado un cenicero, papel y lápiz en mano expresando solo lo que sientes en ese mismo instante. Tu mundo da vueltas a tu alrededor sin poder hacer nada.
Esto es solo un día mas, no hay nada especial, solo hay que dejar que pase ya que no tienes opción; Se ha consumido todo, ya solo quedan cenizas, que se fueron junto a diez minutos de tu vida…

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