La ausencia llena de nuevo su copa de vino para compartirla una vez mas con la luna, que luego de varias noches obscuras se mostraba ausente, aguardando el momento en que esa botella insaciable de locura deseche por fin sus ultimas gotas amargas, mientras observan un cielo, repleto de estrellas brillantes, que les cuentan historias que no logran todavía poder entender. Se escucha a lo lejos el cantar de los grillos, y esos pequeños puntos brillantes que se adentran en la inmensidad del bosque.
La luna la mira, la ausencia la ignora.... El vino se acaba, pero aun queda esa copa manchada...
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