Cuando el sol cubra la noche y los yekuana lleguen al momento de la madrugada pachamama sabrá que ya no hay nada de lo que se deba preocupar. La tierra dejara e succionar el veneno de la contaminación y sus plantas volverán a respirar. La luna brillara en lo alto de la montaña, mientras pemones, piaroas, warao y pumé recitaran al calor de una fogata versos y oraciones, que cubrirán con un manto de esperanza las almas de tantos que alguna vez soñaron con volver a nacer, en tierras donde la naturaleza abunda y el instinto se sienta a flor de piel.

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